El modelo de autorregulación de Barkley: Las funciones ejecutivas (III)

Como vimos en el artículo anterior, las funciones ejecutivas son aquellas que permiten al individuo autorregularse. Son funciones mentales superiores que permiten al sujeto, en último término, realizar conductas que le dirijan a una meta. Su desarrollo está sujeto al desarrollo de la corteza prefrontal, que es la que se encarga de los procesos de planificación, inhibición, análisis, atención, etc. Sin embargo, el número de funciones ejecutivas que existen es variable, y depende del marco teórico al que se recurra.

LAS FUNCIONES EJECUTIVAS AFECTADAS EN EL TDAH

Russell Barkley en su modelo de autorregulación identifica 4 funciones ejecutivas que están deterioradas en el TDAH. Todas ellas persiguen el mismo objetivo: internalizar conductas para anticipar el futuro, consiguiendo así beneficios mayores a largo plazo. En estudios empíricos que apoyaran su teoría, Barkley encontró que al menos las tres primeras FE se situaban en regiones prefrontales del cerebro, lo que puede indicar que estén interrelacionadas entre sí aunque funcionen de manera independiente. Estas 4 FE son:

  1. La memoria de trabajo no verbal: Es la capacidad para mantener activa internamente una información, que se utilizará para regular la conducta de respuesta ante un estímulo. Tiene un papel importantísimo en las CGR (Conductas Gobernadas por Reglas) ya que es la memoria de trabajo la que debe tener presente la norma que pauta la tarea a realizar. No hay que confundir la Memoria de Trabajo (MT) con la Memoria a Corto Plazo (MCP), ya que en la primera la información no solo debe ser recordada sino que debe ser manipulada. Un ejemplo sería recordar una serie de palabras (MCP) y luego decir cuántas vocales tienen en total esas palabras (MT).
  2. La memoria de trabajo verbal (o el habla internalizada): La acción debe ser guiada por el pensamiento a través del lenguaje. Este lenguaje debe ser encubierto, es decir, se debe realizar internamente. Un claro ejemplo del habla internalizada son las autoinstrucciones de Meichenbaum, donde se enseña al niño a darse una serie de instrucciones que guíen su conducta; el proceso de aprendizaje de estas autoinstrucciones va avanzando desde una primera fase donde un modelo realiza el habla en voz alta hasta llegar a alcanzar el propio 218 Jonatan-ret-15x2000niño un habla encubierta dirigida a la tarea.
  3. El autocontrol de la activación, la motivación y el afecto: En tareas poco reforzantes o directamente sin un refuerzo positivo externo tangible, es el propio sujeto el que debe crear una motivación intrínseca que le mueva a realizar la acción. Por otro lado, el sujeto también debe ser capaz de identificar sus emociones, modificar aquellas que sean una barrera para alcanzar la meta prevista (ej: aburrimiento, cansancio, frustración,…) y transformarlas en otras más adaptativas (ej: ilusión, entusiasmo, motivación,…). De hecho, algunos autores consideran que el déficit atencional de los niños con TDAH no es estructural, sino que es causado simplemente por una falta de motivación ante tareas monótonas y poco reforzantes.
  4. La reconstitución: Este proceso se explica, según Barkley, por un proceso de análisis y otro de síntesis. El primero permite separar las secuencias conductuales en sus unidades fundamentales, y el segundo combina distintos elementos de distintas secuencias para construir otras nuevas.

En síntesis, la desinhibición conductual propia del TDAH unida al déficit en FE dan lugar a la falta de autorregulación del niño y a un pobre control motor, que es en último término el que pone en marcha las conductas que permiten alcanzar un objetivo tras un proceso de autorregulación. Barkley habla dentro del control motor de dos procesos distintos, el de fluencia, que es la capacidad para generar conductas novedosas y creativas, y la sintaxis, que se refiere a la capacidad para reconstruir y representar internamente la información del medio. Ambos procesos, que tienen mucha similitud con la función de reconstitución, dotan al individuo de la flexibilidad necesaria para acomodar su plan a la situación externa para así conseguir la meta a largo plazo.

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